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La mayoría de los perros pasan muchas horas tumbados o jugando en su cama, pues no solo la usan para dormir, la cama también sirve para descansar o pasar el tiempo. Por ende, debemos prestarle mucha atención a varios factores para elegir la que mejor se adapta a nuestro lomito.
Esto, que puede parecer una nimiedad, es muy importante, pues de ello dependerá la forma de la cama y el material, entre otras cosas. Si tenemos un perro miedoso, lo más aconsejable es que busquemos una cama en la que se pueda sentir arropado y ayude a reducir el estrés y el nerviosismo que genera ese miedo. Si nuestra mascota juega a morderla, lo ideal es que compremos una fabricada en tejido resistente, a prueba de mordiscos, o una de plástico, que dure más. Y si nuestro perro es mayor o tiene alguna enfermedad, quizá debamos valorar una cama ortopédica o que sea desenfundable impermeable o lavable, si tiende a hacerse pis en ella.
Obviamente, si tenemos un galgo, un mastín o un pastor alemán no vamos a comprar la cama que usaría un chihuahua o un yorkshire, por ejemplo. Por tanto, debemos calcular el tamaño del animal tumbado y completamente estirado, para que pueda ocupar toda la superficie y disponga de espacio para moverse y darse la vuelta.
Si nuestro perro es un cachorro, no pesará mucho, por lo que quizá podamos empezar por una cama menos mullida y más de tralla, ya que juagará, comerá en ella, se hará pis y la morderá. En cambio, si tenemos un perro adulto grande o un perro mayor, aunque el tamaño sea pequeño, es preferible que valoremos camas mullidas y cómodas, pues se pasarán muchas horas en ellas y le ayudará a reducir las dolencias propias de la edad.
Es importante que se trate de un material transpirable y que no dé mucho calor en verano ni sea fría en invierno. Por supuesto, se recomienda que sea lavable y que dispongamos de dos fundas para ir alternando.
No es lo mismo una cama que está en casa, en un lugar acogedor y resguardado, que otra que estará al aire, en la terraza o en un jardín, que usará los meses de verano en la piscina o que se localice en el garaje. Si la cama está expuesta a las altas temperaturas, las inclemencias meteorológicas o el sol, habrá que tenerlo en cuenta, pues, aunque el perro no esté mientras llueve, si después la va a usar, quizá tarde mucho en secarse o simplemente se quede manchada o se estropee. También si el lugar es frío, pues quizá será aconsejable colocarla sobre alguna superficie que aísle al animal de la humedad del suelo o colocar en el interior algún material térmico.
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